Un tema de sumo interés para una sociedad avanzada es la calidad en servicios básicos, como es la Sanidad. Zapatero se permite el lujo de frivolizar con este asunto. Se ha aprobado una cartera de servicios que mantiene sin cambios las prestaciones de 1995 desconociendo los avances tecnológicos y científicos para luchar eficazmente contra las enfermedades.La Conferencia de Presidentes Autonómicos en materia de financiación Sanitaria fue un fracaso porque el Gobierno se empecinó en ignorar que se han incrementado en seis millones el número de ciudadanos que deben ser atendidos por el Sistema Nacional de Salud. El Gobierno lo ignora y siegue anclado en los datos de 1999. Todo ello puede repercutir negativamente en la calidad asistencial.
El Gobierno ha fracasado, especialmente en lo relativo a jóvenes, a la utilización de medicamentos para deshabituación tabáquica así como en las medidas de prevención y de educación frente al tabaquismo.
La Ley de Investigación Biomédica nace anticuada, sin incentivos a las inversiones en I+D+i, no apoyo a quienes profesionalmente se dedican a la investigación. Se opone al establecimiento de un estatuto para fomentar las empresas biotecnológicas y en el ámbito de los medicamentos, en lugar de atraer inversiones, establecen nuevos impuestos disuasorios sobre las empresas que operan en este ámbito.
Con este panorama, ¿qué se puede hacer?
La Sanidad del S. XXI, la que recoja los principios de la Globalización Responsable, debe ser una Sanidad para todos: con independencia del nivel de renta, lugar de residencia u origen; una sanidad universal y cohesionada en un nuevo escenario de mejora continua y permanente, capaz de adaptarse a las exigencias de la sociedad.
Una Sanidad que no necesita más inversión en recursos asistenciales, sino una fuerte inversión en organización e información. Así, un euro más en recurso sanitarios posiblemente no afectaría a mejorar significativamente el estado de salud de la población, pero un euro dedicado mejorar la organización del sector puede hacer que los recursos existentes mejoren en 65 euros de eficiencia.
Una Sanidad que priorice la información, ya que estudios recientes aseguran que la población está mal informada en el 75% de los casos y que el 68% de la población demanda más información y Educación para mejorar la utilización de los recursos sanitarios.
Una Sanidad que dedique muchos más recursos en educar a la población en materia de salud y prevención, así como en enseñarles a utilizar mejor los recursos sanitarios existentes. Porque en España se van a gastar mas de 250.000.000 Euros en nuevas instalaciones asistenciales y 0 Euros en educar y formar a la población para ayudarles a utilizarlas mejor y de forma mas eficiente y eficaz (grupos de crónicos, hiperfrecuentadores, población en general, etc.).
Una Sanidad, en definitiva, en la que se llevaran a cabo iniciativas muy sencillas, que permitieran un gran incremento de la calidad. Tales como: Oficinas de ayuda al Ciudadano Trasladado, que tramiten y agilicen cualquier traslado entre Comunidades Autónomas y solucione el acceso a la atención médica. Puntos Azules, Puntos de Información Sanitaria a los usuarios, en forma de ventanilla única, dirigidos a solucionar los problemas de los usuarios del sistema sanitario. Creación de la figura del gestor de cabecera, que será responsable de todo el proceso administrativo que vincula al paciente con el sistema sanitario y el ejercicio de sus derechos. Desarrollo de carteras de atención individual, coordinando los servicios sanitarios y sociales, especialmente en el caso de ancianos y enfermos crónicos.
Hay que desarrollar sistemas integrados de información que permitan una información clara y suficiente al ciuddano, introducir nuevos mecanismos de incentivo al profesional sanitario, tanto en el marco de la salud como en el de las actividades de nuestra sociedad relacionadas con la calidad de vida. Urge crear un nuevo marco de colaboración autonómico, para mejorar la colaboración entre las Comunidades Autónomas y garantizar los derechos de los ciudadanos con independencia de su lugar de residencia.Y, sobre todo, trabajar en la creación de un nuevo marco de participación de las Administraciones.
Todo esto se puede y se debe hacer. Solo es cuestión de proponérselo.